Seguramente has escuchado mucho sobre la educación en Japón, de la calidad de sus escuelas, sobre las cualidades casi sobrehumanas de sus estudiantes. ¿Pero que hay realmente en el sistema educativo Japonés?, aquí unos cuantos datos que te harán comprender mejor este tema.
Algo destacable y que provoca mucha sorpresa a las personas que visitan por primera vez Japón es ver a niños muy pequeños de 6 años que asisten a las escuelas solos, sin supervisión adulta aparentemente, el propósito es inculcar en los niños la idea de aprender a asumir retos y dificultades desde muy pequeños, siempre conscientes de su entorno y que sus actos tienen consecuencias, desde cómo no tirar basura hasta conceptos complejos para su edad, como aprender a confiar en los demás si tienen algún problema.
Claro esto no serviría de nada si la sociedad Japonesa no hubiera insistido tanto en la importancia de los valores de civilidad que rigen al país entero, lo que nos lleva a ver que realmente los niños no van solos lo hacen en grupos o en parejas. Todo funciona con el apoyo de los grupos de voluntarios, generalmente personas de la tercera edad ayudan a los niños a no extraviarse. Si tienen algún problema también existen grupos de madres que patrullan los vecindarios escolares, atentas de cualquier persona o situación sospechosa que pudiera poner en peligro a los niños, y por si fuera poco existen señalizaciones de tráfico que indican las horas y días de la semana en que los automóviles no pueden circular.
Las autoridades están para que se respeten estos lineamientos, además de todo esto los niños traen consigo un smartphone hecho especialmente para ellos, que detecta cuando se sale de la zona escolar obviamente sirve para hacer llamadas tiene un botón de pánico que alerta a las autoridades de un posible problema y si alguien se lo arrebata al estudiante se dispara una alarma que contacte de inmediato a las autoridades. Esto es solo el camino a la escuela.
El sistema educativo Japonés actual fue instaurado en 1947 después de la segunda guerra mundial, bajo la dirección de las fuerzas de ocupación, estableciendo seis años de educación básica tres de secundaria tres de bachillerato y dos o cuatro de superior. El sistema así como las materias a cursar en cada nivel son revisados, y en su caso modificados cada 10 años desde 2006. Dentro de las asignaturas se promueve la formación de valores, economía casera, artes tradicionales como caligrafía o haiku (poesía). Es obligatorio que el alumno desarrolle una conducta cooperativa de respeto a las normas, y por supuesto disciplina. Los Japóneses consideran que el éxito no depende de la inteligencia o habilidades de la persona, sino del trabajo constante del esfuerzo. El objetivo es tener mejores oportunidades en el futuro y conseguir la aprobación tanto de la familia como de la sociedad.
Esto da por resultado una alta competitividad, desde los exámenes para poder ingresar a las mejores escuelas tanto del nivel medio como superior, y por ende en el proceso para conseguir un trabajo. En el sistema educativo Japonés se privilegia la resolución de problemas, el estudiante de cualquier nivel no debe limitarse a memorizar un procedimiento o información llana, sino a la comprensión del problema y el funcionamiento de las cosas. Esto por supuesto se ve claramente en las empresas, tanto en el proceso de contratación como en la vida laboral de cada empleado.
Dentro de la escuela no sólo se estudia, hay muchas actividades extracurriculares que complementan la estancia de cada persona. Se realizan competencias intelectuales y deportivas ya que se consideran de vital importancia para aprender a trabajar en solitario y en equipo, resolver problemas, y algo muy importante para los nipones: trabajar por un bien común.
Además los alumnos tienen que colaborar en diversas labores dentro de la escuela, como la limpieza de su salón de clases o sirviendo las comidas en el buffet del colegio. El número de horas de clase es similar a la de otros países, pero los estudiantes invierten muchas horas en la práctica de la escritura con kanji por fuera del horario escolar.
Los maestros son muy respetados y están muy bien preparados. En la antigüedad los profesores Japoneses provenían de la clase samurái y tenían un alto rango social. Además es una de las profesiones mejor pagadas en el país, por lo que hay muchos solicitantes para los puestos que sólo obtienen los que están mejor preparados, por ello el Ministerio de Educación exige formación y actualización constante a los maestros, que deben renovar su certificación cada determinado tiempo.
En Japón la educación obligatoria abarcan los primeros nueve años, es decir de la primaria hasta la secundaria. Posteriormente es decisión del alumno continuar con su educación formal, pero la tasa de jóvenes que siguen sus estudios superiores es muy alta. Estamos hablando de más del 99%, cifra que incluso es superior a otras potencias mundiales que al igual que Japón ostentan un gran nivel de educación.
Finalmente la educación en Japón es trabajo de todos, los alumnos destacados ayudan a los que tienen más dificultades, los padres tienen el deber social de ayudar en la educación de sus hijos, en casa la comunicación con los maestros y padres es constante, las recompensas laborales, sociales y económicas que brinda el sistema educativo japonés se ven reflejadas en la economía del país y el bienestar de su gente.