El caso Chino: tips históricos para entenderlos y sus principales efectos

La transformación económica de China no tiene precedentes; hace 60 años era uno de los países más pobres del mundo. En 1960 su PIB per cápita ajustado por la diferencia de precios entre países eran unos $1.000 dólares, o sea, menor al de países como Haití, el Congo o Zimbabue; mucho menor al de países latinoamericanos y 17 veces menor al de Estados Unidos. Para 2016 la diferencia del PIB per cápita comparado con el país norteamericano había disminuido a solo 4 veces. Si hacemos la comparación con los mismos países pero en términos de la esperanza de vida al nacer, en 1960 una persona China tenía una esperanza de vida muy baja, de sólo 43 años; para 2019 era de 76 años. Podríamos seguir con varios indicadores pero estos dos se puede obtener una idea de la impresionante transformación económica y social de China.

Antes de 1978 China era una economía totalmente planificada por el estado, basada en la agricultura y con escaso desarrollo industrial. Particularmente entre 1949 y 1978, el estado era propietario de la tierra y de los medios de producción; era la época del “Gran Salto Adelante” liderado por Mao Tse-Tung. Este programa se trataba de un conjunto de políticas económicas que, entre otras cosas, prohibía la agricultura privada y promovía la agricultura colectiva. Sólo fue después de la muerte de Mao en 1976 que cambió el panorama y se comenzó a implementar gradualmente algunos mecanismos y aspectos del libre mercado. Entre esos cambios se dio lugar a la aparición de agentes económicos privados, es decir, comenzaron a aparecer de nuevo iniciativas de ciudadanos y autoridades regionales que promovían la creación de empresas locales.

La política del gobierno nacional bajo el nuevo mando de Deng Xiaoping frente a sus nuevos experimentos marginales era no reprimirlos. La idea era ignorar esos proyectos que se presentaban lejos de Pekín siempre y cuando no pusieran en riesgo el sector estatal o el poder del partido comunista. En 1982 la agricultura fue descolectivizada y se permitió que los campesinos volvieran a cultivar la tierra por sus propios medios. Y como era de esperarse la producción agrícola aumentó considerablemente. Otro de los experimentos que surgieron bajo el mandato de Deng Xiaoping fue que en los gobiernos locales comenzaron a surgir empresas alejadas de la planificación central fabricando productos que el sector estatal no atendía. Los primeros negocios fueron creados precisamente por personas desempleadas. Hay que tener en cuenta que había millones de desempleados que regresaban del campo, por lo cual, no había otro camino que permitir el auto empleo. Otro de los experimentos y quizás el más importante fue la creación de zonas económicas especiales. Todo comenzó como una solución para resolver la emigración a Hong Kong. Resulta que este pequeño territorio ubicado al sur de China continental recibió a inmigrantes, tanto empresarios como trabajadores.

Estos empresarios que contaba con experiencia industrial, cualificación técnica y comercial comenzaron a crear en Hong Kong un gran número de pequeñas y medianas empresas sobre todo en el sector textil, en la industria del plástico y la electrónica. Hubo una rápida industrialización basada en bajos impuestos, un mercado laboral flexible y el libre comercio. Ese dinamismo económico atraía a los chinos de la parte continental. Una ventaja de esa época en China era que se les había concedido cierta autoridad y autonomía a los gobiernos locales para promover sus propios planes de desarrollo, por lo cual el gobierno de Shenzhen, la región más próxima a Hong Kong propuso crear una zona económica especial que replicara las condiciones que se daban en Hong Kong, o sea, las condiciones para atraer inversión extranjera y estimular la competitividad de las empresas. Este experimento tuvo mucho éxito así que el gobierno central en Pekín lo promovió a nivel nacional. Partamos del hecho de que Shenzhen era un pueblo pesquero, repleto de pantanos y con tan sólo 30 mil habitantes.

A partir de la década de los 80´s, las empresas comenzaron a tener gradualmente mayor independencia en sus decisiones basadas en indicadores de productividad y podían gozar de una mayor flexibilidad laboral. Años más tarde pasó a ser una ciudad industrial de alta tecnología. En la actualidad son 13 millones los habitantes, es el principal receptor de inversión extranjera directa y una de las zonas más ricas de China. Este alto crecimiento económico fue en gran medida gracias a los emprendedores y a los mecanismos de libre mercado siguiendo el ejemplo de Hong Kong. Las empresas más grandes e innovadoras ubicadas en Shenzhen fueron creadas por iniciativa individual y capital privado. Por ejemplo, BYD fue fundada en 1995 por Wang Chuangfu con 29 años de edad; inició fabricando baterías para teléfonos móviles y cinco años después el mayor fabricante de baterías de este tipo en todo el mundo. En 2003 lanzó el primer auto eléctrico híbrido del mundo. Esto atrajo el interés de inversores, incluido Warren Buffett quien compró el 10% de la compañía en 2008.

Fue así como este emprendedor se convirtió en uno de los hombres más ricos de China y ahora su compañía emplea a más 220 mil personas. Otra empresa importante es Huawei, también fundada en Shenzhen en 1997 por Ren Zhengfei; sólo contaba con $3.000 dólares de capital. En sus inicios tanto empleados como directivos trabajaban y dormían en una pequeña oficina. En el presente Huawei es uno de los principales proveedores de soluciones de tecnología y cuenta con 200.000 empleados. Y un último ejemplo es Tencent, una de las mayores empresas de tecnología del mundo. Fue fundada por cuatro jóvenes en 1998 después de haber ganado algo de dinero en la bolsa. Tencent ha creado numerosas subsidiarias a lo largo de su historia como WeChat, un servicio de mensajería instantánea como WhatsApp, que para 2016 contaba con más de 700 millones de cuentas activas. Estas empresas son una muestra del nivel al que pueden llegar decenas de empresas ubicadas en Shenzhen y otras miles que generan progreso en la región. Y esto no hubiera sido posible sin la eliminación barreras al auto-empleo, a la inversión extranjera y a una mayor autonomía de las regiones hace 40 años.

Shenzhen es denominado por algunos como el “Silicon Valley Chino” y por eso es una región tan atractiva para jóvenes emprendedores provenientes del interior del país. De hecho ninguna otra ciudad en el mundo ha ganado más población que Shenzhen desde 1980. Es la ciudad con más inmigrantes de China; la edad media de los residentes de Shenzhen es de 28 años; la edad media en Shanghái por ejemplo es de 40 años. En Shenzhen se vive esa sensación de dinamismo y ese ambiente emprendimiento que ha sido fuertemente influenciada por Hong Kong, porque de este pequeño territorio no solo se dirigen hacia Shenzhen importantes montos de capital sino también toda la experiencia comercial, talento humano e ideas innovadoras. Por eso, su PIB per cápita alcanzó en 2014 unos $33.000 dólares, similar al de un país como Portugal y más alto que los $18.000 de China.

Entonces retomando, luego de la muerte de Mao Tse-Tung, Deng Xiaoping continuó conservando una estricta intervención del estado en muchos campos, la diferencia es que su pragmatismo dio lugar a experimentos económicos en regiones alejadas de la capital. Su eslogan era “Buscando verdad en los hechos”. A pesar de que las zonas económicas especiales iban en contra de la ideología socialista, su modelo se replicó en decenas de ciudades sacando de la pobreza 800 millones de personas.