Argentina es uno de los países más importantes de América Latina, tanto por su extensión territorial como por su peso económico y político. Sin embargo, también es uno de los más vulnerables a las crisis internas y externas, que han afectado su estabilidad y su desarrollo en las últimas décadas. En este artículo, analizaremos las expectativas económicas que hay en el mundo sobre Argentina en el 2024, teniendo en cuenta el escenario de las elecciones presidenciales y el contexto internacional de recesión.
Las elecciones presidenciales de 2023 serán un factor clave para determinar el rumbo económico de Argentina en los años siguientes. Según las encuestas, el actual presidente Alberto Fernández cuenta con una baja popularidad, debido a la gestión de la pandemia, la inflación, la pobreza y la deuda externa. Por otro lado, la oposición liderada por Juntos por el Cambio, que agrupa a sectores del peronismo disidente, el radicalismo y el liberalismo, busca recuperar el poder que perdió en 2019. También hay otros actores políticos que podrían tener un rol relevante, como el ex presidente Mauricio Macri, la líder socialista Elisa Carrió o el economista liberal José Luis Espert.
El resultado de las elecciones tendrá un impacto directo en las relaciones económicas de Argentina con el resto del mundo, especialmente con sus principales socios comerciales y acreedores. Por un lado, Argentina necesita renegociar los términos de su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que asciende a unos 45.000 millones de dólares y que vence entre 2022 y 2024. El gobierno actual ha pedido una extensión del plazo y una reducción de los intereses, mientras que el FMI exige un plan de ajuste fiscal y reformas estructurales. Por otro lado, Argentina también debe definir su estrategia comercial frente al Mercosur, el bloque regional que integra junto con Brasil, Paraguay y Uruguay. El gobierno actual ha defendido una postura más proteccionista y menos flexible, mientras que la oposición aboga por una mayor apertura e integración con otros mercados.
El contexto internacional también será determinante para las expectativas económicas sobre Argentina en el 2024. La pandemia del coronavirus ha provocado una recesión global sin precedentes, que ha afectado a todos los sectores productivos y ha generado una caída del comercio, la inversión y el empleo. Según las proyecciones del FMI, la economía mundial crecerá un 6% en 2021 y un 4,9% en 2022, pero con grandes diferencias entre regiones y países. Los países desarrollados, como Estados Unidos y la Unión Europea, se recuperarán más rápido gracias a los planes de estímulo fiscal y monetario y al avance de la vacunación. Los países emergentes y en desarrollo, como China e India, también mostrarán un buen desempeño, impulsados por la demanda interna y externa. Sin embargo, los países de América Latina y el Caribe sufrirán una recuperación más lenta y desigual, debido a la fragilidad sanitaria, social e institucional.
En este escenario, Argentina enfrenta varios desafíos para mejorar sus expectativas económicas en el 2024. Por un lado, debe lograr una mayor estabilidad macroeconómica, reduciendo la inflación, el déficit fiscal y la brecha cambiaria. Por otro lado, debe impulsar un mayor crecimiento económico, diversificando su matriz productiva, aumentando su competitividad y atrayendo inversiones extranjeras. Por último, debe fortalecer su inclusión social, disminuyendo la pobreza, la desigualdad y la informalidad laboral.
En conclusión, las expectativas económicas que hay en el mundo sobre Argentina en el 2024 dependerán en gran medida del resultado de las elecciones presidenciales y del contexto internacional de recesión. Argentina tiene potencialidades para superar sus problemas históricos y aprovechar las oportunidades globales, pero también enfrenta riesgos de profundizar sus vulnerabilidades y perder relevancia regional e internacional.